ATLETIC BILBAO-LEVANTE (Temporada 2007)

El Levante ha hecho un gran esfuerzo institucional en los tres últimos años por limpiar el prestigio de la entidad, desde la llegada al palco de Quico Catalán. Tras salir del concurso de acreedores, el Levante presumía de ser un club pobre, pero honrado, respetado por sus rivales, nada que ver con la imagen proyectada durante el mandato del anterior dueño, Pedro Villarroel. Época negra marcada por un duelo en San Mamés el 17 de junio de 2007. Según una grabación difundida por Popular Televisión un año después entre el capitán granota, el defensa Iñaki Descarga y el presidente, Julio Romero, el Levante se dejó ganar para favorecer la salvación del Athletic. “Ahora todos quieren la prima. Está metida en una caja fuerte. Si tú ves el partido no se puede decir que está amañado”, comentaba el lateral vasco. “Se diga lo que se diga, tenemos que decir que fuimos a ganar”, puntualizaba el presidente. A ese apaño se negaron tres futbolistas: el portero internacional Molina, el centrocampista italiano Tommasi y el lateral izquierdo Rubiales, actual presidente de la Asociación de Futbolistas Españoles (AFE). El Levante había llegado salvado a esa jornada. El Athletic ganó 2-0 y también consiguió evitar el descenso. Molina, el más destacado de su equipo pese a los dos goles encajados, decidió retirarse ese verano de 2007 renunciando a una campaña más firmada con el club granota. Según aquella grabación de 14 minutos, Descarga y Romero deslizaron comentarios despectivos sobre los tres jugadores refractarios a venderse. Aquel Levante estaba dirigido por Abel Resino. Un miembro de su cuerpo técnico reconoció a este periódico que el asunto generó mucha tensión interna. Seis años después, el vestuario granota ya no es el ejemplo de gente comprometida y feliz, de los tres últimos años, “dicharachera y de risas”, como lo definió Barkero. Vuelve a ser un polvorín.

3 comentarios:

  1. diario el país y para mi es suficiente y para ti también que mando yo

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  2. vale, es verdad... mi espíritu rebelde, que a veces me traiciona, perdona.

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